Si tu competencia
vende más con algo peor,
no es casualidad.
Si tu competencia
vende más
con algo peor,
no es casualidad.
Te pase esto o no, lo que te voy a decir, puede que te ayude en tu negocio.
Si lo aplicas.
Claro.
Milagros en Lourdes.
Voy.
Solemos pensar que para triunfar en los negocios basta con tener un buen producto.
Yo también lo creía.
No es así.
No funciona.
A Pepsi le pasó.
Te lo cuento rápido.
Pepsi tenía un plan brillante.
Organizó el famoso Pepsi Challenge.
¿Recuerdas?
Dos personas
Dos vasos iguales.
Sin logos.
Sin etiquetas.
Uno con Coca-Cola.
El otro con Pepsi.
La peña probaba uno y otro…
y la gran mayoría elegía Pepsi.
Tenían los datos.
Tenían el sabor.
Tenían la prueba.
Estaban hinchados como pavos.
Así que pensaron…
«Listo. Vamos a arrasar»
¿Y qué pasó?
Se estrellaron.
¡Menudo zasca!
En todos los morros.
El mejor producto perdió contra el mejor mensaje.
Tal cual.
Y ese «detalle» supuso decenas de millones.
¿Quieres saber por qué?
Porque Coca-Cola no vendía refrescos.
Vendía felicidad.
Vendía momentos.
Vendía pertenencia.
No decía:
“Prueba que está muy buena”.
Decía:
“Esto es parte de tu vida”.
Y por eso pasó lo que pasó.
El caso es que sigue pasando.
Mucho.
Basta con poner la radio.
O entrar en internet.
Espera.
Luego revisas si tienes que cambiar algo.
Me temo que debería cobrar por esto…
Sigo.
Estaremos de acuerdo en que ser empresario no es trabajo para flojos.
¿Cierto?
No se a ti, a mi cada día me parece más duro serlo.
Así que déjame felicitarte.
Lo cojonudo es que desde fuera nos ven como gente afortunada a la que la vida le ha puesto fácil todo.
¡Qué sabrán algunos!
La realidad es otra bien diferente.
Que nuestra familia tenga todo lo que necesita, no es casualidad.
Que podamos invitar a nuestros amigos a cenar en el mejor restaurante, no es casualidad.
Que nos permitamos el lujo de comprar lo que nos gusta, no es casualidad.
Seguro que se te ocurre una alguna más…
Lo mismo pasa cuando tu competencia vende más con algo peor… no es casualidad.
Atento.
Durante años confundí los dos ingredientes necesarios para que te vaya bien:
1. Tener un buen producto.
2. Saber venderlo.
El primero suma.
El segundo multiplica.
Por eso alguien, con un peor producto, puede conseguir mejores resultados.
Mira.
La buena noticia es que ya tienes la mitad más complicada.
Ya estás sumando.
Veamos ahora cómo podemos diseñar una estrategia y un mensaje que te ayuden a multiplicar.
Tu primero.
Darte consejos a puñados, como caramelos a un niño, puede ser fácil, pero no te va a funcionar.
Siento desilusionarte si pensabas otra cosa.
¿Cómo voy a ayudarte si no sé nada de tu empresa, ni lo que haces, cómo lo haces o por qué lo haces?
Tampoco sé qué es lo que quieres conseguir.
Te cuento.
Primero te pregunto sobre tu empresa, tu oferta y tus clientes.
Después analizo cómo te están viendo los posibles clientes: web, anuncios, correos, folletos…
Y, por último, investigo a tu competencia para ver qué le está funcionando y por qué.
Cuando tengo todo eso claro, quedamos y nos sentamos con calma a ver cuál es la situación actual, qué es lo que la provoca y cuáles son los ajustes que te recomiendo.
Continúo.
Siempre hago dos reuniones.
¿De cuánto tiempo?
De lo que necesitemos.
Que no te preocupe eso.
La primera es para lo que te acabo de decir.
Y la segunda, pasado un mes, para resolver las dudas que tengas y afinarlo todo.
Cuando terminemos, ya decidiremos si tiene sentido que siga acompañándote o no.
Ahora me toca a mi.
Te diré que he estado de ese lado de la mesa.
Sí.
Muchos años al frente de los negocios familiares.
Quizás demasiados.
Si es tu caso, sabes de lo que hablo.
¿Y qué hice?
Empezar desde lo más bajo hasta ser el máximo responsable durante los últimos 20 años.
Y cuando te digo desde lo más bajo, me refiero a pegar sellos, cobrar recibos a domicilio o vender a puerta fría.
No recuerdo en cuantas casas pude haber estado.
Toda una experiencia.
Bien.
Hoy ya no estoy ahí.
Hoy ayudo a empresas para que sus clientes perciban lo buenas que son… y las elijan.
Antes de que siga, te digo.
Mi primera recomendación es que valores formarte todo lo que puedas.
Libros, cursos… lo que sea.
En serio.
Aprender copywriting, estrategia, comunicación, ventas… te va a ayudar.
Seguro.
Tenlo claro.
En España tenemos gente muy buena con cursos extraordinarios que merecen la pena.
De pago.
Los de YouTube, no.
Puedes empezar por uno básico y luego vas avanzando.
A tu ritmo.
Y si ves que no te da más de sí el tiempo, no te apetece estrujarte la cabeza a solas, o necesitas soluciones pronto, busca a alguien de fuera con quien contrastar tus ideas.
Desde dentro es complicado ser objetivo.
Lo habitual es que veamos el árbol, pero no el bosque.
Invierte en alguien externo que te aporte, que te acompañe en las decisiones.
Te dará un punto de vista más amplio y sincero.
Aunque a veces puede que no te guste lo que te diga.
Cómo podemos empezar.
Es sencillo.
No me enrollo.
Una vez recibo el formulario que hay más abajo, hago una valoración de tu caso.
Si te puedo ayudar, te propongo fechas disponibles.
Eso sí, ahora mismo la lista de espera es de alrededor de un mes.
Precio 1.500 € + IVA
Cobro por adelantado y no hago excepciones.
Tienes 24 horas para confirmar la reserva.
Pasado ese tiempo, la fecha vuelve a quedar libre.
Importante.
Si esto lo ves como un gasto, no es para ti. De verdad, créeme. Quizá en otro momento.
Si lo ves como una inversión, puede ser.
Este es el formulario para saberlo.